Mons. B. Uriarte

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Monseñor Buenaventura León de Uriarte y Bengoa, O.F.M.

Nació en Zeanur, España, el 28 de enero de 1891. En 1908 profesó en el Perú, siendo ordenado sacerdote en 1917. Al año siguiente es elegido Superior Provincial, cargo en el que será reelegido en 1931 y 1937. Profesor de Teología, Hebreo y Sagradas Escrituras en Arequipa en 1921, fue el primer rector del colegio de Charcas (Bolivia). Visitador de la Orden Franciscana en Ecuador (1934) y Argentina (1939). En 1940 por sus relevantes méritos –famoso ya tanto en Perú como en España– es nombrado Obispo de Madaura y Vicario Apostólico de San Francisco de Ucayali, el 10 de julio de 1940. Recibió la consagración episcopal en Ocopa el 4 de noviembre de 1940. Al ser dividido e! Vicariato en 1956, Mons. Buenaventura Uriarte queda como Vicario Apostólico de San Ramón.

Mons. Uriarte fue designado así como primer Obispo de la nueva entidad que abarca las provincias de Atalaya, Satipo, Oxapampa y Chanchamayo, con una extensión de 76 585 Km2 aproximadamente. Desde 1940 trasladó a San Ramón la sede del Vicariato, debido a la facilidad de la Base aérea para ingresar a buena parte de los centros de misión y a la cercanía de Lima.

En 1957 pone la primera piedra de la Catedral de San Ramón. Y el 26 de marzo de 1964, Jueves Santo, inauguró y bendijo la Iglesia Catedral de San Ramón.
Mons. Uriarte participó en el Concilio Vaticano II y después hizo todo lo posible por aplicarlo en el Vicariato.
Se interesó en fundar en la Parroquia de San Ramón la Asociación de Hijas de María, Sagrados Corazones y Acción Católica. Algo más tarde se estableció la Hermandad del Señor de los Milagros.
En setiembre de 1966 tuvo lugar la visita del Excmo. Señor Nuncio Apostólico de Su Santidad Mons. Rómulo Carboni. Permaneció en San Ramón dos días. Luego visitó Oxapampa, Villa Rica y Quillazú.
El año 1968, su Excelencia Mons. Buenaventura L. de Uriarte dio principio a la construcción del Palacio Episcopal, por lo que se tuvo que deshacer la capilla que tantos años sirvió de templo Parroquial.

Es sorprendente como se daba tiempo para recorrer las diversas zonas del Vicariato, todos los años, con medios de transportes tan deficientes, tan largas distancias y a veces sin caminos.
Se preocupó de la apertura de caminos, campos de aterrizaje, construcción de Casas de Misión y Escuelas, fomentando en todas partes el problema de la enseñanza como medio indispensable para una verdadera civilización. Para esto contó con la invalorable ayuda del Hermano Antonio Zegarra, quién obtuvo la apertura de muchas escuelas en las zonas más apartadas. No descuidó el problema sanitario, estableciendo Postas Sanitarias en diversos lugares y surtiendo estos puestos con buenas enfermeras. Puso mucho interés en conseguir religiosas.
El 19 de enero de 1970, muere en Lima. Sus restos mortales descansan en la Catedral de San Ramón. Venía trabajando en la selva desde 1928. De él se expresaba el P. José Ignacio Aguirrezabal, Principal Forjador de Pucallpa y compañero de estudios: “Es en verdad una figura de cualidades especiales, de un cerebro de extraordinaria potencia, resuelto a vencer dificultades casi insuperables, firme en todas las empresas, celoso en el cumplimiento de los deberes de Superior y Pastor, es casi imposible darle compañero que le siga en su carrera por su resistencia, capacidad y fortaleza. Acérrimo lector de autores que se han dedicado al estudio de nuestra selva, es quizá uno de los personajes que mayores conocimientos posee sobre la Amazonía”.